miércoles, 6 de octubre de 2010

Más asesino que poeta

Aunque se muera esta ciudad en cada esquina

Y caiga a cada paso, estrellado en el asfalto

recorreré las calles de tu mano pidiendo,

que no me sueltes, que aún soy inexperto

y me asusta el futuro.

En cada rostro, escribiré nuevas canciones,

donde tu nombre se vuelva estrofa,

donde tus labios se derramen en los míos

y no nos queden mas que sobras,

donde el pensamiento se torne polvo y el instinto marque nuestras horas,

la prisa que me arrastra por arrebatar tus besos.

Por saberme incompleto, ausente, insensato y torpe,

pero más que nada más asesino que poeta,

más empírico que profeta, mas ignoto, más austero.

Y entre nieblas y tinieblas, entre noches y trasnoches,

entre versos inconclusos, entre vinos y desayunos,

entre el sol y la madrugada,

entre tu voz, un sexteto de cuerdas flojas y tus manos,

delirantes que me tocan, mi cuerpo y tu guitarra,

tus ambivalentes formas de seducirme, tus ocurrencias, mi agonía, mi constante despertar con reservas,

mi pausa, mi método recurrente, mis miedos asesinos de tantas soledades.

Mi por qué, tu quizás, mi tal vez, tu disfraz.

el eterno instante en que tus brazos me rodean,

tu sillón, mi reposo, tu cama a medio terminar,

el cuarto del que no quiero todavía escapar,

las mentiras que aún no tengo que inventar,

el cigarro consumiéndose, y nosotros mordiendo el vidrio de la necesidad

impacientes por desarroparnos, dubitativos por no acelerarlo,

estrategias, evidentes pero nunca obsoletas.

Las ganas de próxima vez, el miedo del nunca más

el deseo arraigado de no equivocar, el segundo paso que miedo que da,

versos, letras tu cuerpo tendido entre mi piel, tu aroma invencible, eterno

tu presencia que me deja huérfano de frío, abrigado entero, intermitente, pasajero

pobre, y cada vez más pobre y con menos necesidad.



MP

No hay comentarios: