Con sus ojitos de terciopelo,
y pies descalzos de barros y callos,
con la mirada triste, la espalda hinchada, y los sueños rotos.
Con la sabiduría de los que ya se fueron y la inocencia de los que no nacieron.
Con la verdad a cuestas, el dolor al hombro, la soga al cuello, la sangre en flor.
Con la moneda apenas, con la migajas de lo que nos sobra, con la mano
amiga hipócrita, con la caridad, la beneficencia burguesa, el asistencialismo idiota
con la dulce condena de sabernos eximidos, exiliados del infierno, por haber cumplido, y comprar nuestra paz
con tan solo tres monedas, y un suspiro, con tan solo tres miradas y un respiro.
Señoras de la caridad, que te roban por donde te dan, hombres de la beneficencia que te explotan por donde te asisten.
Y allí van, ella con 7 añitos revolviendo el pudor, y su infancia, el con tan solo 5, revolviendo el dolor, y perseguido por la mano invisible, y ellos otros ya decadentes, sudando y sudando sin sentido, de sol a sol,
de cielo a infierno, de crucifixión en sepultura, de explotación en esclavitud y viceversa, y repetitivo, e insensato, y manifiesto, cobarde.
La rueda que para, para tomar envión, para volver a rodar sobre nuestras cabezas, nuestras verdades, nuestras utopías cada vez mas reales, nuestras latitudes, nuestras vicisitudes, todo aplastado, todo incinerado, todo por fin resucitado hoy para gritar, aullar, morir, parir y seguir pariendo, y sangrando, eras, versos, sistemas,revoluciones.....
MP
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