entre las verdades ajenas que nos arrojan en la cara,
como piedras, como polvo, como arena de rocas maltratadas
las mentiras propias que nos inventamos, para no admitir.
Las noches de alcohol barato, de sueños rotos, de mujeres que nos arden.
las cosas que tan en serio nos tomamos, como vasos rotos de cerveza,
fernet, vinos que castigan la noche, en las que no había que ceder.
Tu escalera, temblorosa que nos pone al borde del suicidio, tambaleándonos entre la poesía,
los versos desolados sin estrofas, los amores inconclusos, las ausencias de sentido,
las ruedas de la bicicleta que nos llevan, a vos a mi, a ambos, y si se desinfla uno, no duda el otro en desinflarse acompañándonos.
Las razones que nos imponemos, los impulsos que nos imponen, la risa desbaratada que no entienden los mortales.
los cinturones ausentes, la noche, santa y clara, que nos sorprende sin pantalones ante una ciudad atormentada.
Tu explicación a mi respuesta, mi duda a tus interrogantes, mi cortina a tus rivales,
tu asistencia a mi rutina, tu 3 mi 2, nuestro pick and roll suicida,
el día que nos mata, la noche que nos hace trizas, la ciudad encogida de hombros,
el perfume de mujer que nos desvela, Ambar inventando un nuevo tío.
Preguntándome tu nombre, tu color, y tu silueta.
Alguien en mi calle me ha dicho que dice conocer un tipo que un día fue felíz, yo pregunto si se llama jeremías
Alguien dice que te vió navegando en las esquinas, en un barco de papel sin bandera y sin patrón.
Yo entiendo que se trata de Jeremías. Que para él es siempre el problema, y para mi siempre la solución.
MP
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