Mueren las olas a mis pies
La espuma incesante se vuelve espejismo
Se agota el sol de aquel verano intermitente...
y sigo allí, inmóvil
Hundiendo mis pies en arena que no quiere ser tierra fértil,
que reniega del suelo, y me acoge incondicional.
Blasfemo al viento como gaviota en celo,
y vuelvo hecho trizas, entre las brisas inocentes
de un otoño flamante,
aún inquieto, tímido, vertebrado.
Hago versos con rimas que no salen, enjuago mis vocales,
observo fotos viejas
Anhelo tu reflejo más que al niño que no nace, y muero
azoto mis ideas más que a mis ideales
Busco tu nombre en la acera, y sigo
sin rastros, sin huellas, sin pasado.
Sin un pronombre a quien evocar en mis sueños.
Sin la dulce agonía de la muerte lenta,
sin el explosivo final de lo inesperado,
latente, infinito, desolado...
Marcos Pascuan
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