Muero en tu calle, triste sin nombre,
muero ante el debil susurro de la madrugada
Arde la noche, y yo entre tanto vertigo logro divisar tu rostro
Se cierra el bar, agota las últimas gotas, solitarios, entre la soledad
me cierra las puertas, y tu te vas, se acaba el viaje.
Tu nombre empieza a desletrearse, cayendo lentamente por el renglón de mi agonía
Vuelvo mi mirada sobre tu pelo, de espalda derrotandome.
La noche sigue inmovil, paciente, cálida, negra....
Y sigue el viento despacio, mareandome entre tanto desconsuelo.
Donde buscaré tu risa, en que esquina atropellaré tus labios,
que caminos alumbrarán tus ojos, aquellos por los que ya he pasado
dónde tu tierra fértil hara abonó con mis sollozos,
dónde tus montes taparán el calor de aquel invierno gris en el que no te conocí.
Dónde tus ríos desembocarán entre mis costas abrazandote, abrazandome... muriendome
La distancia, nubla mi vista, el sudor me sabe a hierbas, la verdad se me hace trizas,
el dolor se me hace un verbo.
Aquel bar ya lo han mudado, como mudaste tu amor de mi ventana
Vuelven mis marcas, sobre la piel agotado de tanto pensarte,
y ya no encuentro salida, los versos parecen una canción desesperada,
las rimas solo una amarga melodía,
el norte, hay de mi, el norte cada vez mas extraño, cada vez más lejano, más amado
mas odiado, mas humano.
Mas vuelve el sol de madrugada, y cada segundo se me extingue, pero mas dolor causa la desaparición forzada de tu imágen, asesina por cierto. puñal tras puñal, canción tras dolor, amor desafinado, dolor articulado.
Norte, norte, sincero, arrebatador, ladrón, asesino, paraíso redentor, que has hecho, que me has hecho,
por que no he de partir hacia tus pagos, donde quedarme si no en tu suelo aquel donde habitan mis anhelos.
Donde, sino en tu tierra, aquella con sabor a rebeldía.
Norte hay de mi tan lejos de tí, tan lejos de ti, norte hay de ti, tan lejos de mi tan lejos de aquí
mp
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