sábado, 21 de noviembre de 2009

postmodernidad

La angustia, la necedad de sentirse libre, de encontrarse en esta maldita realidad que nos amortaja.
La insatisfacción de ver consumido un sueño efimero y falso, la asexualidad de los seres reprimidos.
la desventajas de ser uno mismo, el camino supuestamente correcto, la verdad disfrazada, la meszquindad.
el suburbio, donde se oyen las carcajadas discordantes de los dioses, que juegan con nosotros a Ulises y su destino derivandonos como péndulos de aqui para allá.
La angustia, esa neta sensación de lo perdido, el escape, la introspección , el adentrarse en un estado mental que nos subyace. la aberrante vida, que intenta confundirnos que este es el sendero.
Pero hacia dónde o hacia qué destino. Que maldita sensación que oprime más que la obligada producción, que enagena las mentes, las almas y los sueños, la cotidianeidad de lo absurdo, la ilógica vida que se planta a nuestro lado, y todo va queriendo ser , entre pastizales de esperanzas que buscan la luz, el rayo de sol, la gota de rocío, el viento. La voz humana.
Y va, como un viaje sin retorno, vertiginoso, a todo pedal, progreso, progreso, muerte, final.
Progreso, irracionalidad,, indiscriminación de supuestos, discriminación de sujetos, esta es la vida que hay.
Postmodernidad, eleción forzada de lo que es en serio la realidad, posmodernidad, endémica pobreza, endémico final.
Gritos, aullidos, llantos desesperanza, progreso que mágnifica palabra.
La agonía de seguir jugando a lo perdido, de soñar travesuras inconclusas, amores sin fronteras, infancias sin barreras.
Progreso. Hongo atómico, onda expansiva, bomberman, irracionalidad, irracionalidad, la ilógica lógica de los inoportunos oportunistas, maestros del disfraz de la sociabilidad.
Posmodernidad, posmodernidad.... posmoder....
Marcos Pascuan.

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